El comercio entre China y América del Sur está viviendo su mejor momento en décadas. En Vitor China Sourcing Agents, como agentes y comprassies en Yiwu, observancias de día y día cómo este dinamismo transforma las cadenas de suministro y cómo nuestros clientes sudamericanos aproven este momento histórico.
Cifras que hablan por sí solas
El dato más revelador es que el volumen de comercio entre China y América Latina ha superado por segundo año consecutivo la barrera de los 500.000 millones de dólares, según cifras de la CEPAL y fuentes financieras internacionales-. China se ha consolidado como el segundo socio comercial más importante de la región, solo por detrás de Estados Unidos en términos agregados, aunque en países como Brasil, Perú o Chile el gigante asiático ya es el primer destino de exportación.
Brasil es el caso más emblemático. En 2025, el intercambio comercial entre Brasil y China alcanzó los 171.000 millones de dólares, un incremento del 8,2% respecto al año anterior-. Solo en enero de 2026, el comercio bilateral superó los 12.500 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 3,21%-. Y lo más interesante es que este crecimiento no se limita al sector tradicional de las materias primas. Como veremos más adelante, la cooperación industrial y el comercio de productos de alto valor añadido están ganando un protagonismo creciente.
Pero Brasil no es el único foco de atención. Perú, por su parte, registró en enero de 2026 un incremento del 23,9% en su intercambio comercial con China, alcanzando los 50.470 millones de dólares en el primer mes del año. China se ha convertido en el destino del 39% de las exportaciones peruanas, con un valor de 6.936 millones de dólares en el primer bimestre, un 46% más que el año anterior. Los principales productos de exportación —cobre, oro, plomo, harina de pescado— siguen siendo fundamentales, pero el crecimiento más espectacular lo ha protagonizado la pota (calamar gigante), con un incremento del 2.905% en sus ventas a China.
Argentina también está en el foco. El país austral ha eliminado en febrero de 2026 los aranceles antidumping del 28% que gravaban la importación de determinados productos de aluminio procedentes de China, una señal inequívoca de la voluntad de profundizar la relación comercial bilateral. Además, China se ha convertido en el principal socio comercial de Argentina durante dos meses consecutivos, con un crecimiento de las importaciones argentinas desde China del 33,7% interanual. El presidente Javier Milei ha anunciado su intención de visitar China, subrayando que “China es un excelente socio comercial” y que “debemos intentar comerciar con todos los países del mundo”.
¿Qué está impulsando este auge?
El crecimiento del comercio entre China y Sudamérica no es fruto de la casualidad, sino de una convergencia de factores estructurales que están reconfigurando las relaciones económicas globales.
Por un lado, China está diversificando sus fuentes de suministro de materias primas y alimentos. El 80% de la soja que importa China procede actualmente de Brasil, y la cuota de mercado brasileña ha alcanzado el 73,6%. Este fenómeno se replica en otros sectores, desde el maíz hasta la carne de vacuno congelada, y está generando una corriente de divisas hacia Sudamérica que luego se recicla en forma de importación de productos manufacturados chinos.
Por otro lado, Sudamérica está viviendo una transformación económica que demanda cada vez más productos de alto valor añadido. Los programas de “reindustrialización” de Brasil y otros países de la región están impulsando la demanda de maquinaria, equipos industriales, componentes electrónicos y tecnologías verdes. China, con su capacidad productiva inigualable y su experiencia en estas áreas, está en una posición inmejorable para satisfacer esa demanda.
La cooperación en energías limpias es otro pilar fundamental. El 85% de las inversiones de empresas chinas en Brasil en los últimos cinco años se ha concentrado en los sectores de energía y recursos naturales, con un valor superior a los 19.000 millones de dólares. Las empresas tecnológicas chinas, como BYD con su planta de vehículos eléctricos en el estado de Bahía, están liderando esta transformación, apostando por la producción local y la integración de cadenas de suministro.
El papel de Yiwu en este nuevo escenario
Yiwu, la capital mundial de los productos de pequeño consumo, está desempeñando un papel central en esta expansión comercial. El mercado de Yiwu, con sus más de 75.000 puestos comerciales y millones de productos, es la puerta de entrada por excelencia a la capacidad productiva china para importadores de todo el mundo.
En 2026, la demanda desde Sudamérica hacia Yiwu ha experimentado un crecimiento notable en categorías como:
Electrónica de consumo y accesorios: desde smartphones y auriculares Bluetooth hasta cargadores y dispositivos de almacenamiento portátil. La demanda de productos “inteligentes” está creciendo a un ritmo acelerado.
Hogar y menaje: pequeños electrodomésticos (freidoras de aire, aspiradoras, planchas de vapor), artículos de cocina, decoración del hogar y menaje en general. Los consumidores sudamericanos buscan cada vez más productos que combinen diseño, funcionalidad y precio competitivo.
Artículos deportivos y fitness: impulsados por las tendencias de vida saludable, productos como equipamiento para running, fitness en casa y ropa deportiva están entre los más demandados.
Iluminación y ferretería: lámparas, sistemas de iluminación LED, grifería, cerraduras inteligentes y otros productos para la mejora del hogar.
Suministros para eventos y celebraciones: artículos para bodas, fiestas y eventos corporativos, un nicho en plena expansión en países como Brasil y Argentina.
La diversidad y la capacidad de personalización que ofrece Yiwu permiten a los importadores sudamericanos encontrar productos adaptados a las preferencias de sus mercados locales, con plazos de entrega competitivos y precios que no se encuentran en otras plazas asiáticas.
Logística: el puente entre China y Sudamérica
La logística es, sin duda, uno de los aspectos más críticos para el éxito de cualquier operación de importación. En 2026, los flujos de carga entre China y Sudamérica están experimentando transformaciones significativas que conviene conocer.
El transporte marítimo sigue siendo la opción mayoritaria para la mayoría de los productos, con rutas que conectan los principales puertos chinos (Shanghái, Ningbo-Zhoushan, Shenzhen) con los puertos sudamericanos de Santos (Brasil), Buenos Aires (Argentina) y Callao (Perú). Los tiempos de tránsito oscilan entre 35 y 45 días, dependiendo de los puertos de origen y destino-. En cuanto a los precios, a principios de 2026 los fletes marítimos han mostrado una importante corrección a la baja. Por ejemplo, la tarifa de un contenedor de 40 pies desde Shanghái a Santos se sitúa en torno a los 3.400-4.600 dólares, mientras que la misma ruta a principios de 2025 superaba los 6.300 dólares-. Esta reducción de costes está mejorando significativamente la rentabilidad de las operaciones de importación.
El transporte aéreo, por su parte, está viviendo un auténtico boom impulsado por el comercio electrónico. Entre finales de 2025 y principios de 2026, la capacidad de carga aérea regular entre China y los mercados clave de América Latina (México y Brasil) se ha incrementado en más de un 300%. Plataformas como SHEIN y Temu están liderando esta revolución, apostando por envíos aéreos directos para garantizar la velocidad y la fiabilidad del servicio. Para los importadores tradicionales, esto supone una oportunidad para considerar el transporte aéreo como alternativa para productos de alto valor o con ciclos de demanda muy estacionales.







